El mundo empresarial no es ajeno a los cambios, pero pocos han sido tan transformadores (o complejos) como la transición a las operaciones que priorizan lo digital. El teletrabajo, el aumento vertiginoso de las expectativas de los clientes y la constante demanda de innovación han hecho que los sistemas de tecnología de la información (TI) tengan dificultades para estar a la altura. Las empresas buscan soluciones que ofrezcan velocidad, escalabilidad y seguridad sin un gran desembolso económico.
Para muchas organizaciones, la transformación a la nube es la respuesta. Al realizar la transición de la infraestructura de TI, las aplicaciones, los datos y otros elementos digitales desde los ordenadores y servidores locales a sistemas con soporte en la nube, las empresas tienen la oportunidad de reducir muchos de los costes y las responsabilidades tradicionalmente asociados a los sistemas de TI, al tiempo que mejoran su capacidad para adaptarse y prosperar en mercados cambiantes. Se parece, aunque con ciertas diferencias, a la transformación digital, una iniciativa más amplia que básicamente reinventa los modelos empresariales, los procesos y las interacciones con los clientes a través del uso de herramientas digitales. La transformación a la nube respalda la transformación digital.
El concepto de transformación a la nube tiene su origen en las primeras ideas de la computación en la nube, allá por la década de 1960. Estos pioneros de la tecnología concibieron la computación como un servicio público y sentaron las bases de unos recursos de TI accesibles y escalables. A lo largo de las décadas, esta visión evolucionó gracias a innovaciones como grid computing y la adopción de redes privadas virtuales en los años 90, lo que permitió a las organizaciones dejar atrás una infraestructura rígida para adoptar soluciones más dinámicas y rentables. A principios de la década de los 2000, la introducción del software como servicio, la plataforma como servicio y la infraestructura como servicio, cada vez más común, sentó las bases de las estrategias modernas de transformación a la nube.
La consolidación de la tecnología de nube en la década de 2010 marcó un momento crucial y permitió a las empresas adoptar modelos híbridos y multinube para mejorar la flexibilidad y el control. En este periodo, los proveedores de nube ampliaron sus ofertas para incluir herramientas de inteligencia artificial, servicios de aprendizaje automático e informática sin servidores, lo que permitió a las organizaciones innovar más rápido que nunca. En 2020, la pandemia catalizó este cambio y favoreció la adopción generalizada de soluciones en la nube para dar soporte a los trabajadores remotos e híbridos y garantizar la continuidad operativa.
En otras palabras, la migración a la nube consiste en trasladarse a la nube, mientras que la transformación a la nube consiste en asegurar el éxito continuo de la migración a la nube.
La transformación a la nube representa una revisión más completa de la infraestructura y las operaciones de lo que implica una simple migración a la nube. Por lo tanto, el proceso requiere un enfoque intencional de la planificación, la ejecución y la gestión continua. Para que esto sea posible, la transformación a la nube debe incluir los siguientes elementos clave:
Evaluación
Las organizaciones parten de la evaluación de su infraestructura, aplicaciones y procesos de TI actuales. Este paso ayuda a identificar las áreas de oportunidad y a determinar si la empresa está preparada para la adopción de la nube.
Estrategia
Una estrategia de nube bien definida describe los objetivos, los plazos y los recursos necesarios de la organización. También se debe incluir una estrategia de supervisión que respalde la evaluación comparativa del rendimiento en las fases previa y posterior a la migración, ya que proporcionará datos de ROI vitales durante la transición, a la vez que ayudará a identificar y minimizar las interrupciones del servicio.
Modernización de aplicaciones
Para aprovechar al máximo las tecnologías de nube, será necesario rediseñar las aplicaciones heredadas o sustituirlas por soluciones nativas de nube.
Seguridad
La implementación de las medidas de seguridad en la nube adecuadas es fundamental para proteger los datos y las aplicaciones que se mantienen fuera del entorno local. Estas medidas suelen incluir la implementación del cifrado, la gestión de acceso e identidades (IAM) y la adopción de marcos de seguridad adicionales (como Zero Trust) para minimizar los riesgos.
Migración
La transferencia de datos, aplicaciones y cargas de trabajo a la nube requiere una planificación cuidadosa con el fin de minimizar las interrupciones. Las estrategias de migración pueden variar e incluyen, entre otras, el realojamiento, la refactorización o incluso la reconstrucción completa de los sistemas.
Cumplimiento
La transformación a la nube debe cumplir las normativas del sector y los estándares de privacidad de datos. La gestión del cumplimiento garantiza que el tratamiento de los datos se rija por las obligaciones legales y las normativas establecidas.
Rendimiento
La optimización del rendimiento (como las cargas de trabajo, la latencia y la disponibilidad) garantiza que los sistemas en la nube satisfagan las necesidades operativas de la organización.
- Escalabilidad
Tanto si se amplía durante los periodos de mayor actividad como si se reduce durante los periodos más lentos, la escalabilidad de la nube es una de las ventajas más importantes de la transformación a la nube. Cualquier estrategia de nube eficaz debe responder a las fluctuaciones de las demandas sin aumentar significativamente los costes ni la complejidad.
- Gestión de costes
Una gestión de los costes en la nube eficaz implica supervisar el uso de la nube, optimizar la asignación de recursos y evitar gastos innecesarios. Así se garantiza que las organizaciones obtengan el máximo valor de sus inversiones en la nube sin exceder el presupuesto.
- Preparación de los empleados
El éxito en la transformación a la nube depende de contar con una plantilla que tenga las habilidades y la mentalidad adecuadas para aprovechar al máximo la escalabilidad y flexibilidad de la nube. Las organizaciones deben invertir en formación y cambios culturales para garantizar que los empleados puedan gestionar, optimizar e innovar de forma eficaz en un entorno gestionado en la nube.
Hoy en día, la mayoría de los sectores han adoptado la transformación a la nube hasta cierto punto, reconociendo su potencial para optimizar las operaciones, mejorar los procesos y fomentar la innovación. Estos son algunos ejemplos de cómo se aplica la transformación a la nube en varios sectores:
Optimización de la experiencia del cliente
Las herramientas de personalización y análisis con soporte en la nube permiten a las empresas ofrecer a sus clientes experiencias personalizadas. Al analizar el comportamiento de los usuarios en tiempo real, las empresas pueden proporcionar contenido relevante y establecer relaciones más profundas con sus compradores.
Mejora de las operaciones y el desarrollo
La migración a plataformas en la nube permite tiempos de implementación más rápidos y una mayor estabilidad operativa. Con una infraestructura escalable, las empresas pueden comercializar nuevos productos rápidamente y mantener una alta disponibilidad, incluso durante los periodos de mayor demanda.
Aceleración de la innovación
Las plataformas en la nube permiten a las empresas crear entornos de prueba para desarrolladores en mucho menos tiempo del que se tardaría con una infraestructura local tradicional. Estos entornos bajo demanda fomentan la experimentación, las pruebas y las iteraciones rápidas, lo que ayuda a las organizaciones a comercializar funciones innovadoras más rápido.
Introducción de nuevas funciones digitales
La transformación a la nube permite a las organizaciones modernizar su infraestructura tecnológica. La introducción de funciones avanzadas como la automatización y la IA puede aumentar la eficacia de los procesos existentes.
Información para los procesos de toma de decisiones
Al alojar los datos en plataformas en la nube, las empresas pueden utilizar potentes herramientas para el análisis y la elaboración de informes. Los modelos de aprendizaje automático con soporte en la nube pueden identificar tendencias e información, lo que permite a los líderes tomar decisiones fundamentadas en los datos con mayor confianza.
Eliminación de las barreras a la colaboración
Las herramientas de colaboración en la nube eliminan gran parte de las dificultades propias del trabajo en equipo. Sin restricciones por la ubicación geográfica de los miembros del equipo, estas herramientas de teletrabajo fomentan la creatividad y la productividad, lo que garantiza la contribución de todos los empleados.
Las tecnologías de nube simplifican la forma en que las organizaciones gestionan y acceden a la información, lo que proporciona a los equipos una única ubicación digital centralizada para la colaboración. Así se eliminan los desafíos que supone el aislamiento de los datos, al tiempo que permite la colaboración en tiempo real y flujos de trabajo mejorados. Además, los equipos de TI pueden centrarse en desarrollar e implementar iniciativas estratégicas en lugar de dedicar una parte considerable de su tiempo a la gestión rutinaria de la infraestructura.
Los entornos de TI tradicionales dependen de administradores de servidores dedicados para gestionar el hardware, configurar las redes y realizar el mantenimiento del sistema. En los modelos con soporte en la nube, las responsabilidades han cambiado y los desarrolladores gestionan cada vez más sus propios entornos mediante infraestructura como código y herramientas de aprovisionamiento automatizadas. Las organizaciones que invierten en formación cruzada y especialización pueden aprovechar al máximo la flexibilidad de la nube.
Aunque a quienes se plantean la adopción de la nube puede preocuparles la posibilidad de trasladar información confidencial a servidores externos, la realidad es que puede mejorar significativamente la capacidad de una organización para proteger sus datos. Los proveedores de nube implementan medidas de seguridad avanzadas, como el cifrado y los controles de acceso multicapa, para proteger la información confidencial. Además, la nube ofrece funciones fiables de copia de seguridad de datos y recuperación ante desastres, lo que reduce el riesgo de pérdida de datos o interrupciones operativas.
La nube acelera la implementación de nuevas tecnologías y la prestación de servicios. Las empresas pueden ampliar o reducir rápidamente los recursos, lo que elimina los largos plazos de entrega asociados a las actualizaciones de TI tradicionales. Esta velocidad permite a las organizaciones reaccionar a los cambios del mercado, responder al aumento de la demanda y priorizar la innovación (sin las restricciones que normalmente se asocian a los sistemas heredados).
La transformación a la nube dota a las empresas de la flexibilidad necesaria para adaptarse a las cambiantes condiciones del mercado. Tanto en el caso del lanzamiento de nuevas iniciativas como de responder a las cambiantes necesidades de los clientes, la infraestructura de nube admite ajustes rápidos y casi inmediatos. Los entornos híbridos y multinube amplían aún más esta adaptabilidad al permitir a las organizaciones integrar diversos sistemas sin el riesgo de tiempo de inactividad o interrupción del servicio.
Al prescindir de una costosa infraestructura local, las empresas pueden reducir los gastos de capital y pagar solo por los recursos que consumen. Este enfoque de pago por uso minimiza el desperdicio de recursos y elimina los gastos innecesarios. Del mismo modo, con la reducción de las necesidades de mantenimiento asociadas a la computación en la nube, el personal de TI está más libre para dedicar su experiencia y tiempo a cuestiones más estratégicas (y que generan más ingresos).
Aunque los proveedores de nube implementan protecciones sólidas para sus plataformas, parte de la responsabilidad de proteger los datos y los sistemas suele recaer en la propia organización. Las empresas deben desarrollar una estrategia de ciberseguridad integral para no introducir vulnerabilidades de seguridad en sus sistemas en la nube. Comprender el modelo de responsabilidad compartida y estar al tanto de las amenazas emergentes puede ayudar en gran medida a reducir esas vulnerabilidades.
Para aprovechar con éxito las tecnologías de nube se necesitan conocimientos y experiencia especializados, de los que muchas organizaciones carecen. Sin una formación adecuada, las empresas pueden tener dificultades para implementar su estrategia en la nube de forma eficaz. La inversión en formación de empleados, la contratación de profesionales cualificados y la asociación con expertos externos pueden ayudar a las organizaciones a desarrollar las capacidades de nube necesarias para tener éxito.
Navegar por el complejo entramado de normativas del sector y leyes de protección de datos puede ser un obstáculo importante durante la transformación a la nube. La evolución de las normativas exige un estricto cumplimiento para proteger los datos de los clientes y garantizar la responsabilidad. Las organizaciones deben centrarse claramente en la gobernanza, el riesgo y el cumplimiento, e integrar directrices para el usuario completas en sus procesos de nube.
Los entornos de nube pueden generar puntos ciegos de supervisión que dificultan el seguimiento del rendimiento, la seguridad y el estado general del sistema. Las distintas partes de una aplicación pueden estar distribuidas entre los centros de datos locales, las nubes públicas y los entornos de nube privada. Sin una solución de supervisión unificada, las organizaciones corren el riesgo de pasar por alto problemas críticos. Para contrarrestarlo, asegúrate de que las herramientas de supervisión que se utilizan sean las adecuadas y ofrezcan una observabilidad completa de todos los componentes de la nube y del entorno local.
La transición a la nube rara vez es perfecta, y muchas empresas subestiman la complejidad del proceso. Los costes imprevistos pueden llevar los presupuestos al límite, y los problemas de compatibilidad con los sistemas heredados pueden provocar interrupciones importantes. Para contrarrestar estos riesgos, las empresas deben establecer una hoja de ruta clara con hitos definidos para gestionar el proceso de forma eficiente y, a continuación, abordar la migración de forma gradual para limitar el posible impacto en las operaciones.
Como se ha sugerido en la sección anterior, considera la posibilidad de abordar la transformación a la nube de forma gradual. En lugar de intentar una migración completa de una sola vez, divide el proceso en fases fáciles de abordar para minimizar el riesgo y distribuir los costes. Comienza migrando primero las aplicaciones o servicios más importantes y continúa a partir de ahí. Esto permite ajustes más rápidos, una mejor asignación de recursos y una transición más controlada que evita la interrupción de las operaciones en curso.
El equipo directivo desempeña un papel fundamental en la asignación de recursos, el establecimiento de prioridades y la alineación de la migración a la nube con objetivos empresariales más amplios. Asegúrate de que el equipo directivo comprende el valor estratégico de la transformación a la nube, especialmente en términos de beneficios a largo plazo y ahorro de costes. Una comunicación clara de los retos esperados y de cómo encaja la transformación en la dirección futura de la empresa también ayudará a garantizar su apoyo.
La transformación a la nube no es una tarea única, sino continua. Esto significa que, para sacar el máximo partido a la nube, las organizaciones deben crear una cultura que valore el aprendizaje continuo y la adaptabilidad. Ofrece oportunidades de formación periódicas para mejorar las habilidades de los empleados y crea un entorno que fomente la innovación y el intercambio de conocimientos.
Es probable que cada empresa necesite adaptar su estrategia de transformación a la nube a sus objetivos y circunstancias particulares. Dicho esto, la mayoría de las transformaciones exitosas siguen este proceso básico:
- Definir objetivos empresariales claros
Empieza por identificar los resultados específicos que la organización desea lograr y asegúrate de que coinciden con los objetivos y prioridades generales de la empresa.
- Evaluar la infraestructura de TI existente
Realiza una revisión exhaustiva de los sistemas actuales. Determina qué componentes están listos para la migración y cuáles requerirán actualizaciones o modificaciones.
- Seleccionar el modelo de nube adecuado
Decide si un entorno de nube pública, privada o híbrida es el más adecuado para la organización. Ten en cuenta factores como los requisitos de escalabilidad, la confidencialidad de los datos, las obligaciones de cumplimiento y las restricciones presupuestarias.
- Abordar los requisitos de seguridad y cumplimiento
Desarrolla un plan de seguridad para proteger los datos y los sistemas en la nube. Asegúrate de que la estrategia cumple los estándares del sector y los requisitos normativos.
- Elaborar una hoja de ruta detallada para la migración
Describe los pasos para transferir activos a la nube. Planifica pruebas exhaustivas para garantizar que todo funciona correctamente después de la migración.
- Planificar los costes
Elabora un presupuesto que tenga en cuenta tanto los gastos inmediatos de la nube como los continuos. Implementa herramientas para rastrear y monitorizar el uso de la nube con el fin de optimizar la asignación de recursos y evitar gastos innecesarios.
- Informar y formar a los equipos
Desarrolla una estrategia de comunicación clara para informar a las partes interesadas sobre las ventajas, los plazos y las expectativas de la transformación a la nube. Ofrece programas de formación para dotar a los empleados de las habilidades que necesitan para operar de forma eficaz en un entorno con soporte en la nube.
- Implementar sistemas de monitorización y optimización
Utiliza herramientas de supervisión del rendimiento para rastrear la eficiencia y fiabilidad de los sistemas en la nube. Realiza los ajustes necesarios para adaptar los recursos de nube a las necesidades empresariales.
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